El recuento electoral dibuja un paisaje incierto. El partido más votado suma sólo 123 escaños y no lo tiene fácil para alcanzar la mayoría necesaria para gobernar. Así es el proceso de investidura del nuevo presidente del Gobierno: sus plazos, sus protagonistas y sus escenarios más probables.

El prólogo: La primera sesión

La primera sesión de investidura se celebrará al final de la segunda ronda de consultas del Rey con los portavoces de todos los partidos con representación. La legislación no establece un plazo fijo para celebrar esa primera sesión.

La tradición auguraba que el protagonista de esa primera sesión sería Mariano Rajoy. Pero el presidente en funciones declinó el ofrecimiento del Rey, que enseguida habló con Patxi López para iniciar una nueva ronda de contactos que permita encontrar una segunda opción.

La lógica indica que el Monarca sugerirá ahora el nombre de Pedro Sánchez, que sólo saldrá elegido si gana por mayoría absoluta en esa primera votación. Es decir, si recibe los votos a favor de 176 diputados. Si esa votación no tiene éxito, se celebrará una segunda sesión 48 horas después en la que Sánchez saldría eelegido si gana más votos a favor que en contra. A continuación revisamos los tres escenarios más probables.

Javier Muñoz

1. Un tripartito de izquierdas

Hoy por hoy la posibilidad más probable es una alianza formada por el PSOE, Podemos e Izquierda Unida. Es la opción que ha planteado Pablo Iglesias después de su encuentro con el Rey. Esa alternativa sólo es viable, sin embargo, si Ciudadanos se abstiene o si alguno de los partidos nacionalistas vota a favor.

La primera condición se antoja improbable porque Ciudadanos se opone a la posición de Pablo Iglesias sobre el referéndum de Cataluña. La segunda es poco digerible para Sánchez, que debería comprometerse a convocar una consulta que hasta ahora ha rechazado y que suscitaría división en el PSOE. La ventaja táctica para Sánchez es evidente: sería investido presidente y a corto plazo podría sobrevivir.

2. Una legislatura breve

Otra opción de Sánchez es intentar pactar su investidura con el respaldo implícito o explícito de Podemos y Ciudadanos. A priori es una alianza imposible: Podemos se opone medidas como el contrato único de Ciudadanos y Ciudadanos no quiere un referéndum en Cataluña. Pero los tres partidos podrían pactar un acuerdo de mínimos para impulsar la regeneración.

Elementos de los tres partidos percibirían esta opción como un mal menor: sacarían a Rajoy de la Moncloa y podrían aprobar propuestas en las que todos están de acuerdo, como la reforma del Poder Judicial, las medidas anticorrupción y quizá la reforma del sistema electoral.

El acuerdo exige que Podemos convenza a sus socios en Cataluña para posponer el referéndum. Además no está nada claro que para Podemos sea mejor apoyar a Pedro Sánchez que forzar unas nuevas elecciones.

3. Un Rajoy en minoría

Si fracasa Sánchez, los diputados socialistas podrían facilitar con su abstención la investidura de Mariano Rajoy. Esa abstención, que secundaría Ciudadanos, la percibirían como un mal menor las empresas del Ibex, las instituciones europeas y las agencias de calificación.

Por ahora, sin embargo, no parece una opción viable a la luz de las palabras de la dirección socialista, que ya ha anunciado que votará en contra de Rajoy y de cualquier otro candidato del Partido Popular. A medida que avancen los días, crecerá la presión del Gobierno y de otros actores que perciben una investidura en minoría como un mal menor para evitar la inestabilidad. Pero gobernar con la derecha sería un regalo para Pablo Iglesias y podría empujar al PSOE a medio plazo por el camino del PASOK.

4. Otra vez a las urnas

Todas las opciones anteriores requieren concesiones que hoy por hoy se antojan muy difíciles. Además es perfectamente posible que alguno de los partidos opte por no ceder si cree que volver a las urnas le beneficia.

Si nadie cede, los españoles serán llamados a votar de nuevo. Por ahora la fecha de esos comicios es un enigma. El Rey está obligado a convocarlos dos meses después de la primera sesión de investidura. Pero ni la Constitución ni el reglamento del Congreso establecen ningún plazo para esa primera sesión.

La primera sesión de investidura debería celebrarse a finales de enero o a principios de febrero. Si ningún candidato es investido dos meses después de esa fecha, el Rey disolverá las cámaras y convocará unas elecciones que se celebrarían al final de la primavera de 2016.

Otros acuerdos posibles (e imposibles)

A estos cuatro escenarios se suman algunos menos probables. Otros en cambio son ya imposibles a la vista de los números. La siguiente tabla enumera las posibilidades de formas más exhaustiva.